Daniela Díaz
Vía: Sputnik.
El comité científico convocado por el Gobierno de México para evaluar el uso del 'fracking' en cuencas no convencionales concluyó que el uso de la técnica puede ser viable, pero bajo varias condiciones. Expertos analizan si el uso de la fracturación hidráulica sigue siendo una buena apuesta para el país latinoamericano.
México cuenta con un recurso prospectivo de 141,5 millones de pies cúbicos de gas natural no convencional, distribuido principalmente en tres cuencas: Burgos, Sabinas-Burro-Picachos y Tampico-Misantla. De acuerdo con los expertos, esta última cuenca, ubicada entre Veracruz y Tamaulipas, debe quedar descartada por su posible impacto socioambiental y con lo que el país descartaría alrededor del 20,7% de los potenciales recursos de gas.
En el caso de las cuencas de Burgos (noreste de Tamaulipas) y la de Sabinas-Burro-Picachos (en Coahuila y Nuevo León), se recomendó que, como primera acción, se debe formar una serie de pozos profundos para confirmar la existencia de agua salada, así como los volúmenes recomendados y con características deseables para el fracturamiento.
Asimismo, se tendrá que comprobar que la formación geológica del agua salada esté hidráulicamente desconectada del agua dulce, pues esto generaría un daño a los acuíferos someros de consumo humano y agrícola.
"Un proceso sumamente complejo"
En términos generales, lo planteado por el comité de expertos tiene sustento científico y lo propuesto son decisiones lógicas, de acuerdo con el doctor Rigoberto García Ochoa, profesor-investigador en El Colegio de la Frontera Norte (Colef) y experto en temas de energía.Sin embargo, dijo, hay un factor que se está dejando de fuera en el análisis alrededor del uso de esta técnica y lo analizado por los científicos: si el proceso es económicamente viable.
"No se trata de saber si hay gas o no, porque ya sabemos que sí; el problema es extraer ese gas y si esto sería económicamente factible. Esto implica toda una serie de cambios regulatorios y significa comparar económicamente cómo sería que nosotros podamos extraer nuestro propio gas teniendo como vecino al mercado de Texas, que es uno de los más competitivos del mundo", señaló.
De acuerdo con García Ochoa, si el Gobierno de México se apega a lo recomendado por el comité, los estudios previos al uso del fracking "son procesos sumamente complejos"."Podría llevar bastante tiempo poder realmente evaluar con una mayor objetividad si es factible hacerlo, si a México le conviene invertir o dedicar mucho de sus esfuerzos de tiempo, económicos, de política pública, etcétera, para el tema del fracking, que es una apuesta a la que incluso ya estamos llegando demasiado tarde", abundó.
Al respecto, Rajan Vig, fundador del Grupo Indimex —empresa dedicada a la comercialización de combustibles—, ponderó que México va por la vía correcta al poner sobre la mesa el uso de la fracturación hidráulica, la cual "sí conviene explorar", pero, sentencia, el tema va más allá de lo técnico: "El desafío de México es local, es captación, calidad, permisos y distribución en la red".
"México no debe tratar el 'fracking' con una solución automática"
El argumento principal presentado por el Gobierno de México para abrir el debate sobre la fracturación hidráulica es que el país consume cerca de 9.000 millones de pies cúbicos diarios, de los cuales alrededor del 75% proviene de importaciones, principalmente desde Estados Unidos, según datos oficiales.
"México no debe tratar el fracking con una solución automática a la dependencia del gas estadounidense, sino como una opción dentro de una política energética integral", sentenció Rajan Vig.
En ese sentido, explicó que el país latinoamericano debe también poner esfuerzos en otros aspectos como reducir la quema y el venteo de gas, aprovechar mejor los campos convencionales, expandir las generaciones renovables y mejorar la eficiencia energética.Con esta visión coincide el investigador Rigoberto García, quien señaló que podría ser un error que México ponga al fracking como el eje en su búsqueda de soberanía energética.
"Yo lo veo [al fracking] como una opción que bien valdría la pena tener (...). Pero eso no garantiza que, si tenemos una mayor soberanía energética, tengamos un gas más barato".
El experto sentenció que hay opciones que serían "mucho más rentables económicamente y mucho menos complejas" para disminuir la dependencia hacia EEUU. Una es apostar por que México tenga una mayor capacidad de almacenamiento de gas natural.
"El tema del almacenamiento es algo también que llama la atención (...). Quizá deberíamos dirigir más nuestros esfuerzos a eso que implicaría muchos menos riesgos, sería mucho menos complejo y sería mucho más económico hacerlo", abundó.Actualmente, consideró, el Estado mexicano "no cuenta ni con la tecnología ni con los recursos económicos que se requieren para hacer estas inversiones", por lo cual se tendría que recurrir a las asociaciones público-privadas, o bien, a la deuda.
"Invertirle al fracking conlleva ineludiblemente un costo de oportunidad (...) Estar enarbolando esta bandera de soberanía, de soberanía energética para el gas natural... cuidado, que quizá nos volvería menos soberanos en realidad", finalizó.
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